DESIDERIO HERNÁNDEZ XOCHITIOTZIN Y SU CONTRIBUCIÓN A LO TLAXCALTECA
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miércoles, 27 de marzo de 2019, 12:03:34 pm 

El legado

La polémica petición que el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo al rey Felipe VI de España para que, en una ceremonia pública y oficial, pida perdón por los abusos cometidos en la Conquista, representa una oportunidad para que los tlaxcaltecas, antiguos aliados de los españoles, se reencuentren con su historia y fortalezcan su identidad.   

Y una manera de hacerlo es a través de la obra del último exponente del muralismo en México, Desiderio Hernández Xochitiotzin, el afanoso promotor de la “tlaxcaltequidad”, el concepto que acuñó para expresar su amor a los rasgos identitarios del pueblo tlaxcalteca y su necesidad de preservarlos.

El maestro

EN UN PALACIO

La «Historia de Tlaxcala y su contribución a lo mexicano a través de los tiempos» es la aportación imperecedera a lo tlaxcalteca del artista nacido en el municipio de Contla de Juan Cuamatzi el 11 de febrero de 1922.

Escrupuloso en el estudio de la historia, Hernández Xochitiotzin logró plasmar en poco más de 450 metros cuadrados de pintura mural su lealtad a la verdad.

La gran obra fue iniciada el 15 de enero de 1957, fecha en que tomó posesión el gobernador Joaquín Cisneros, aunque su diseño se remonta a enero de 1953, por iniciativa del poeta Miguel N. Lira.

Al interior del Palacio de Gobierno de Tlaxcala, en las paredes de la arcada y en las escaleras, los murales al fresco, acuarelados al estilo florentino, ofrecen copias fragmentadas de historiadores de primera mano.

La etapa primigenia duró una década y abarcó los 285 metros cuadrados iniciales de la obra, localizados en la planta baja del inmueble.

La sección conocida como “La Conquista”, fue realizada entre 1967 y 1968.

A finales de la década de los 80 del siglo pasado, el artista comenzó los murales “El siglo de oro tlaxcalteca”, ubicados en la escalera, y en 1990, hizo lo propio con el mural “Del siglo de las luces al porfirismo de Tlaxcala y México”.

Palacio de Gobierno

LA GRAN HISTORIA

La «Historia de Tlaxcala” está contada en 24 segmentos pintados.

Los cinco primeros cuadros murales relatan la llegada del hombre a América y su arribo al Valle de México; el 6 y el 7 describen la llegada de los nahuas a este sitio y su encuentro con el águila legendaria.

El mural 8 reseña la fundación de los cuatro señoríos y el 9 las fiestas del dios Camaxtli, deidad máxima de los antiguos tlaxcaltecas.

Los segmentos 10 y 11 describen la reconquista de Texcoco por el rey Nezahualcóyotl; el 12 y el 13 las guerras floridas y la enemistad del reino de Tlaxcala con los mexicas; el 14 y el 15 la Batalla de Atlixco y el incendio de Huejotzinco; el 16 el sacrificio del guerrero tlaxcalteca-otomí Tlahuicole; el 17 las fiestas de la diosa Xochiquetzal; y el 18 la historia mitológica del descubrimiento del maíz.

El cuadro 19 describe el uso del maguey como árbol de las maravillas; el 20 el antiguo mercado de Ocotelulco; el 21 la profecía del regreso de Quetzalcóatl; el 22 la Conquista de Tenochtitlán y la alianza hispano-tlaxcalteca; el 23 el Siglo de Oro de Tlaxcala; y el 24, los siglos XVIII y XIX en la historia de Tlaxcala y México.

Los murales del Palacio de Gobierno son considerados “la última gran obra del movimiento muralista en México”, cuyos precursores fueron Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, en los años 20 del siglo XX.

Sin embargo, con la muerte de su autor, el 14 de septiembre de 2007, la obra quedó inconclusa.

Andrés Manuel López Obrador admiró la obra mural el 25 de septiembre de 2018

LA ÚLTIMA PIEZA

Una de las etapas en la que trabajó Don Desiderio en las postrimerías de su vida fue la narración del tiempo en que Cristóbal Colón recibió de los reyes de España la anuencia para explorar nuevos horizontes, misma que fructificó con la llegada de los ibéricos al Nuevo Mundo.

Afectado por problemas renales, Hernández Xochitiotzin visitó por última vez “su contribución a lo mexicano” el 15 de enero de 2007, al cumplirse medio siglo de su inicio.

Fatigado por la enfermedad que padecía, pero acompañado de su esposa, Dona Lilia Ortega (QEPD), en esa ocasión el muralista pidió que, pese al olvido de las autoridades, su obra “viva” prevalezca.

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